Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento
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Variantes: fondir, fundir.
( tomado del lat. fŭndĕre 'derramar, desparramar, derretir, fundir' (DECH) ).

1. v. tr.

1ª datación del corpus: Ortega, Conpusición Arismética y Geometría, 1512.
Marca diatécnica: Metal.

Definición:

Derretir y licuar los metales, los minerales u otros cuerpos sólidos. (DRAE).

Sinónimos(s):

hundir1.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

El mercader o platero quiere fundir todas quatro suertes de plata, y quiere tanto afinar toda la plata fasta que tenga 7 onzas de liga. (Ortega, Conpusición Arismética y Geometría, 1512, fol. 149r).

Ejemplo 2:

Del cobre se haze el alatón, fundiéndolo y mezclándolo con otras cosas simples particulares, assí como es gialamina o tutía. (Pérez Vargas, De re metallica, 1568, fol. 38v).

Ejemplo 3:

La piedra o metal donde el azogue se halla se muele y pone en unas ollas al fuego tapadas, y allí, fundiéndose o derritiéndose aquel metal, se despide d’él el azogue con la fuerça del fuego y sale en exhalación a bueltas de el humo del dicho fuego. (Acosta, Historia natural, 1590, pág. 225).


2. v. tr.

1ª datación del corpus: García de Palacio, Diálogos militares, 1583.
Marca diatécnica: Art.

Definición:

Dar forma en moldes al metal fundido. (DRAE).

Sinónimos(s):

hundir2.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

También en el fundir qualquier pieça se pueden causar algunos pelos, comisuras y vazíos, a cuya causa en el tal lugar estará muy débil. Todas estas causas y accidentes, y cada uno d’ellos, son parte para que las pieças revienten. (García de Palacio, Diálogos militares, 1583, fol. 134r).

Ejemplo 2:

Lo que más necessidad tiene de arte y menos se sabe por ella es el metal que se a de dar a qualquiera pieça que se huviere de fundir, pues, de ser diferentes los pesos de las pelotas y los diámetros d’ellas que en lo largo se les puede dar a las pieças nace el variar las cantidades de los metales. (Álaba, Perfeto capitán, 1590, fol. 158v).

Ejemplo 3:

Ni menos se puede negar que la causa de haverse fundido tanta diversidad de pieças de artillería y con tan increýble gasto de los príncipes que la mandan fundir, […] haver procedido de no haverse tenido verdadera noticia de […] los effectos para que cada suerte de pieças fue formada, ni haver observado jamás regla alguna que fuesse estable y cierta acerca de las fundiciones del artillería. (Collado, Plática Artillería, 1592, fol. 8r).


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