Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento
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Variantes: dureça, duresa, dureza.
( del lat. dūrĭtĭa 'íd.' (TLL) ).
Familia léxica: duro, endurecer, endurecido, endurecimiento.

1. sust. f.

1ª datación del corpus: Falero, Tratado del espera, 1535.

Definición:

Cualidad de duro. (DRAE).

Antónimos(s):

blandura1.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

No pueden dar calor, ni claridad como la dan en la tierra; en la qual allegando, por su espessura e dureza, hazen reverberación, de que se causa claridad y calor con que se produze e cría, govierna e rige toda cosa elementada. (Falero, Tratado del espera, 1535, fol. 7v).

Ejemplo 2:

Pero el mejor de todos es el abeto, porque, como en altura y anchura sea la principal, y, demás de esto, contenido de una dureza natural, no se dobla fácilmente con las cargas que la apremian, antes queda siempre derecha y no vencida. (Loçano, Alberto, Architectura, 1582, pág. 43).

Ejemplo 3:

El álamo, blanco y negro, y el saz y la tilia, que es la texa y el pimiento, por tener copia de fuego y ayre, y ser templados en la humedad y tener poco de tierra, comparados a templança liviana, tienen para el edificio una natural dureza. (Urrea, Vitruvio, Architectura, 1582, fol. 32r).


2. sust. f.

1ª datación del corpus: Pérez Vargas, De re metallica, 1568.
Marca diatécnica: Mineral.

Definición:

Resistencia que opone un mineral a ser rayado por otro (DRAE, 2001).

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

Estas dos suertes postreras de piedras preciosas son de color differentes y, entre la especie de las preciosas, el diamante es blanco y de grandíssimo valor. Es una piedra pequeña, lúzida, de dureza incomparable y transparente, que ni fuego ni hierro la puede domar, ablandar ni partir. (Pérez Vargas, De re metallica, 1568, fol. 49r).

Ejemplo 2:

El diamante es una piedra pequeña, clara, de resplandor chrystalino y de dureza incomparable, porque ni el fuego, ni el agua, ni el tiempo la daña ni corrompe; sólo con sangre de cabrón dizen que se ablanda algo. (Arphe, Quilatador de la plata, 1572, fol. 41r).

Ejemplo 3:

Demás del resplandor y transparencia que, como se ha dicho, se ve en algunas de las piedras, y en las más ordinarias no, se hallan también otros accidentes que las acompañan, como son dureza en unas y blandura en otras. Es en tanto grado propia de las preciosas la dureza, que no se tienen por tales las que la lima señala. (Alonso Barba, Arte de los metales, 1640, fol. 15v).


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