Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento
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Variantes: polido, pulido.
( de pulir (DECH) ).
Familia léxica: polición, pulidera, pulidez, pulideza, pulir.

1. adj.

1ª datación del corpus: Pérez Vargas, De re metallica, 1568.
Marca diatécnica: Constr.,Metal.

Definición:

Dicho de una superficie: alisada y con lustre y tersura.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

Ay, empero, algunas labores de plata y oro en vasos y pulidas obras artificiosas que parecen relieves baxos y altos sacados al buril o sinzel, o de vaziado, y en effecto no lo son. (Pérez Vargas, De re metallica, 1568, fol. 150r).

Ejemplo 2:

Tiene las paredes adereçadas y edificadas de ladrillos, las quales paredes hasta agora tienen grande firmeza y están tan polidas, que parece de vidro el enluzimiento que tienen. (Urrea , Vitruvio, Architectura, 1582, fol. 29r).

Ejemplo 3:

Havemos dicho de la piedra que se labra como madera, y de otras infinitas piedras, las quales son muy blandas, de modo que estos tales ladrillos hazen por encima [...]. Y a más d’esto, si ellos se alisarán por ençima, tanto más serán mejores y durarán mucho más tiempo. Y lo mesmo vemos en las piedras, que sean pulidas o hechas con pulimiento, que mucho más se defienden contra los trabajos y no son consummidas del salitre. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fols. 267v-268r).


2. adj.

1ª datación del corpus: Loçano, Alberto, Architectura, 1582.

Definición:

Adornado, embellecido.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

Tres géneros de ladrillos uvo entre los antiguos: uno, largo de pie y medio y ancho, un pie; otro de cinco palmos por todas partes; el tercero de no más de quatro palmos. Vemos en los edificios ladrillos, principalmente en los arcos y cintas, anchos de dos pies por todas partes, y dizen que de éstos no usaron igualmente los antiguos en las obras públicas y particulares, sino que con los mayores edificaron los pulidos edificios, y con los menores, los particulares. (Loçano, Alberto, Architectura, 1582, pág. 53).

Ejemplo 2:

Haréys la calle bien limpia y bien pulida en la ciudad, no la hinchiendo de vasura, ni amontonándola, que con mala costumbre se haze, sino quitándola y allanándola al derredor, y llevándola, para que no se levanten isletas y montones ni se cubra lo empedrado. (Loçano, Alberto, Architectura, 1582, pág. 337).


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