Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento
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Variantes: lançante.
( de lanzar ).

1. adj.

1ª datación del corpus: García de Palacio, Instrución náuthica, 1587.
Marca diatécnica: Mar.

Definición:

Dícese del buque o embarcación que tiene mucho lanzamiento. (Diccionario Marítimo Español, s.v. lanzado).

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

Dicho se ha que las mesas de guarnición han de estar sobre la postrera cinta de la nao, porque quanto más altas y lançantes, tanto trabajan menos los aparejos, yendo de loo y estando en vanda y largos no alcançan al huyr y gastarse. (García de Palacio, Instrución náuthica, 1587, fol. 98r).

Ejemplo 2:

THOMÉ.— Esso es assí porque los lançamientos son muy necessarios para que la nao no cabecee, porque quando cae de proa o popa, como cae metiendo lo lleno, sustenta que no cayga tanto; pero como, quando llega a los lançamientos, lleva mucha fuerça la nao en el levantar o caer, no le escusa el cabecear, aunque no tanto como si no fuera tan lançante. Pero cabecea mucho respecto de tener las faltas que se an dicho, lo qual no hiziera si tuviera mucha quilla y muchos maderos de cuenta, porque alcançara la segunda ola y assí no la hiziera levantar con fuerça. (Cano, Arte para fabricar naos, 1611, fol. 19r).


2. sust. m.

1ª datación del corpus: García de Palacio, Instrución náuthica, 1587.
Marca diatécnica: Mar.

Definición:

Proyección o salida que tiene el codaste por la popa, y la roda por la proa, sobre la longitud de la quilla. (DRAE, s.v. lanzamiento).

Sinónimos(s):

lanzadura, lanzamiento.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

Pero no entiendo que basta lo dicho, si no se dan más claras reglas para su proporción, pues como vuestra merced sabe, de abrir o cerrar más de lo nescessario qualquier nave o de no tener el lançante, delgados y maderos de qüenta, raseles y escora en su punto, salen de mal gobierno y con otras malas condiciones, de que suelen venir muchas pérdidas, daños y muertes. (García de Palacio, Instrución náuthica, 1587, fol. 91r).

Ejemplo 2:

El árbol o mástil mayor de qualquier nao ha de tener el largo que el navío tuviere de la quilla y lançante, que según nuestra medida vendrá a ser 46 codos, aunque es algo menos de quilla y lançante, pero yo siempre lo querría algo menor, para que la nao quedasse más marinera y la xarcia y árbol más seguro. (García de Palacio, Instrución náuthica, 1587, fol. 94v).


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