Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento
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Variantes: furor.
( tomado del lat. furor, -ōris (DECH) ).
Familia léxica: furioso.

1. sust. m. u. t. c. f.

1ª datación del corpus: Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605.
Marca diatécnica: Geogr.

Definición:

Actividad violenta de ciertos fenómenos de la naturaleza. (DRAE).

Sinónimos(s):

empujo, furia, ímpetu1, impetud.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

Y el rebolverse del agua es como un ayuntamiento de aguas en los ríos. Y estos furores del agua no ay cosa tan fuerte que le pueda resistir en discurso de tiempo. Y esto se puede ver en lo de las puentes que son hechas de piedra. En la parte baja de la puente, ordinariamente, les vemos las pilas socavadas en aquella parte, mucho más que no son en la parte de delante de las pilas, y ansí el suelo del río se ve muy más cavado que en ninguna otra. parte. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fol. 111).

Ejemplo 2:

La mar tiene esto: que se allana a la orilla; mas, si la tierra va desçendiendo para abaxo, con tal que ello sea llano, entonces, siendo herida de las holas y no hallando resistencia, no cava el suelo. Y por esto, movida la mar, pelean las unas con las otras que le vienen en pos , hiriéndose las unas a las otras. Entonces deja la más de su furor y impetud, y con holas muy quietas y sossegadas se buelven para sí mesmas. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fol. 395v).

Ejemplo 3:

De modo que el monte ha de estar dentro de la mar y que la orilla de la mar esté paralella con el pie del monte. El monte M es al encuentro de la mar, y sus riberas N O. Y d’este modo, que en este lugar correrán las holas dende la M hazia la N y la O, que es la otra parte oppósita de N. De modo que, desde la M, que es la punta del monte, hasta la O, que es el cabo del monte, donde empieça la orilla y corre hazia P, y lo mismo haze hasta la T dende la N. De modo que corren las holas de la mar, después que han herido en el monte, donde es la letra M, y corre hazia N con grandíssimo furor, y dende N hasta en T, y lo mesmo desde la M hasta la O. Va por essa parte muy reziamente hasta llegar en P. Y assí van estas holas rompiendo todas las demás holas que vienen de la mar hazia la orilla, sin herir punto en la orilla. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fol. 396r).


2. sust. m. u. t. c. f.

1ª datación del corpus: Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605.
Marca diatécnica: Fís.

Definición:

Impresión en un cuerpo, o por cualidad intrínseca suya, o por agente extrínseco, que ocasiona el movimiento. (Autoridades, s.v. impulso).

Sinónimos(s):

furia2, ímpetu2, impulso.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

El cubo A B C es redondo y va lamborado desde el principio hasta la fin, que es en D. Éste tiene muy grande espacio en el principio, y después se va estrechando en tal modo la agua, quando allega de medio cubo abaxo, va tan furiosa al salir en D, que no se puede pensar quánto es la furor que lleva consigo, en tal modo que haze andar el rodete con tanta velocidad, que parece que el pensamiento no puede ser más presto. Y por esta razón molerá muchíssimo un molino con un semejante cubo. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fol. 296v ).

Ejemplo 2:

Y para armar esta puente no es menester barcos, que con solas [las] mismas piezas se pueden armar, que con unas cuerdas que la vaya detiniendo. Conviene firmar muy bien la primera pieza, asegurarla, que esté muy firme. Y también ] hincar algunas estacas con maço, hasta tanto que el río tenga mucha hondura, que no se puede más hincar. Y quando serán en el medio del río, conviene hazer passar uno con una cuerda, para que ayude a detener, que el agua con el furor no la mueva, la que está asentada, y ansí yr procediendo de mano en mano hasta tenerla a la otra orilla del río. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fol. 209v).

Ejemplo 3:

Los quales no pueden ser desbaratados en ningún modo, por causa que la agua qu’está dentro d’ellos es como cosa muerta y, aunque tenga algún movimiento, no puede ser parte para causarle fuerça. Y lo uno es por tener corto el trecho del movimiento, y lo otro son causa las paredes, que defienden mucho los ayres o vientos, que no tengan tanto furor que puedan mover las aguas con tanta impetud como harían no hallando en qué topar. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fol. 411r).


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