Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento
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Variantes: espíritu, spíritu.
( tomado del lat. spīrĭtus, us ).
Familia léxica: espiritual.

1. sust. m.

1ª datación del corpus: Pérez Vargas, De re metallica, 1568.
Marca diatécnica: Alq.,Dest.,Metal.

Definición:

Parte o porción más pura y sutil que se extrae de algunos cuerpos sólidos y fluidos por medio de operaciones químicas. (DLE).

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

Pero si el agua fuere tanta que se levantare hazia arriba y cresciere, córtese menudo un poco de xabón francés y mézclese con un poco de tártaro molido, y cuezga en fuego manso y échese dentro en la redoma, o se menee la redoma con una vara hendida por abaxo, y con esto el agua hierve y se assienta. Pero quando con fuerça comiença a echar spíritus de sí, el agua paresce azeyte, el cobertor y alambique se ponen colorados y conviene, porque el agua no se vaya en spíritus y humos, que el cobertor y la redoma estén muy bien embarrados en la junta de las bocas, por donde el uno se pega con el otro. (Pérez Vargas, De re metallica, 1568, fol. 115r).

Ejemplo 2:

Agora me parece demostrar la virtud que tienen los espíritus del vitriolo y del piedra çufre, quando ellos son astraýdos de los cuerpos en que están mistos, porque ellos limpian las aguas de las sulfuridades quemadoras y de las dissuluciones de los metales imperfectos, las quales privan y alteran los cuerpos en que ellas han hecho impressión. Lo qual podrá hazer el que quisiere en la forma que se sigue, que es tomar de las dichas aguas que han sido destiladas por los metales imperfectos, la cantidad que quisiere, y echar en ellas el espíritu del vitriolo o del açufre, y verá perturbarse las dichas aguas, y yr cayendo el metal dissuelto en el fondo de la redoma, el qual fue dissuelto de la cabeça donde los vapores se congregan. (Sanctiago, Arte separatoria, 1598, fols. 12v- 13r).

Ejemplo 3:

Ordinaria cosa es el agua fuerte, y, a no ser tan común, se tuviera su fuerça por milagrosa: convierte la plata en agua y la calcina. Házese de caparrosa o alumbre y salitre. Los espíritus que d’estos materiales salen, quando se queman en el horno los metales que los tienen, hazen los mismos efetos. (Alonso Barba, Arte de los metales, 1640, fol. 44v).


2. sust. m.

1ª datación del corpus: Urrea, Vitruvio, Architectura, 1582.

Definición:

Soplo, corriente de aire.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

El viento es una ola de ayre que corre con incierta abundancia de movimiento. Él nace quando el calor demasiado topa con el humor y el ímpetu y furia del calor alança la fuerça del espíritu que sopla. (Urrea, Vitruvio, Architectura, 1582, fol. 15v).

Ejemplo 2:

Házense, pues, unos basos de arambre gruessos, los quales tienen un punto o agujerico angostíssimo y muy pequeño, por el qual los hinchen de agua. Y puestos al fuego, antes que se calienten, no tienen espíritu ninguno, y luego que comiençan a hervir con el fuego hazen un vehemente soplo. (Urrea, Vitruvio, Architectura, 1582, fol. 15v).

Ejemplo 3:

[...] lançó por la vanda de la mar un terremoto tan grande y espantoso de ceniza que reprimió toda aquella parte de la ribera, y se consolidó y continuó con la tierra, por ser aquel suelo cavernoso y dar lugar al ayre para que entre fácilmente por él, que este espíritu levanta llama por las partes donde ay materia de sufre, o otro betún combustible. (Mosquera, Comentario disciplina militar, 1596, fol. 26r).


3. sust. m.

1ª datación del corpus: Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605.

Definición:

Fuerza, vigor esencial

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

Más molerá un molino, que no ará otro, con una misma cantidad de agua el uno que el otro, y que en ellos no entreviene más artificio en el uno que en el otro. Y esto lo causará la misma agua, que la una agua traerá más spíritu que la otra, por razón que la una agua viene de algunos montes, la qual viene muy velocíssima, y la otra viene muy quieta, que parece que es agua muerta, o que el uno tiene más caýda que no tiene el otro. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fol. 308r).

Ejemplo 2:

De modo que dizen algunos philósophos que la mar, de su naturaleza, tiene fluxo y refluxos. Considéranlo en esta manera: que dizen no muere ningún hombre que esté a la muerte, si no es quando la marea va menguando. Y casi esto tiene en sí argumento, que la mar tiene en sí esta naturaleza o spíritu o movimiento ordinario, el qual corresponde a la vida del hombre. (Pseudo Juanelo Turriano, Veinte y un libros, ca. 1605, fol. 397r).


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