Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento
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Variantes: antípoda, antípode, antípodo.
( tomado del lat. tardío antĭpŏda 'íd.' (DECH) ).

1. adj. u. t. c. sust.

1ª datación del corpus: Falero, Tratado del espera, 1535.
Marca diatécnica: Geogr.

Definición:

Se dice de cualquier habitante del globo terrestre con respecto a otro que more en lugar diametralmente opuesto. (DRAE).

Sinónimos(s):

antictón.

Ejemplo(s):

Ejemplo 1:

[El motu diurno] En seys oras allega a nuestro meridiano, y en otras seys oras allega al orizonte en Ocidente, y en otras seys oras allega a nuestros antípodas, que es el punto opósito de nuestro meridiano. (Falero, Tratado del espera, 1535, fol. 22v).

Ejemplo 2:

El Sol en los seys meses del invierno, en los quales a catorze de setiembre comiença de entrar cresciendo por el más alto curso del hemisperio de los antípodas. (Anónimo, Repertorio tiempos, 1554, fol. XXIIIr).

Ejemplo 3:

Antípodes se dizen gentes cuya habitación está contraria a la nuestra, de tal manera que sus pies están derechamente contrarios a los nuestros, y nuestro nadir es zenith d'ellos, y nuestro zenith es nadir suyo. Y si dezís que ellos están cabeça baxo, ellos dirán lo mesmo de nosotros. (Apiano, Cosmographía, 1575, fol. 28r).

Información enciclopédica:

En el siglo XVI domina aún la perspectiva europea, para la cual los antípodas, como se puede observar en los ejemplos, son los habitantes de las tierras opuestas a la ecúmene en la visión de la Tierra de Crates de Malos (s.II a.C.).“Los antípodas o antíctonos existen, pero […] se ha de explicar lo que significa este nombre. Los que niegan que existen los antípodas, dicen que hay hombres en la parte opuesta de la Tierra por donde el Sol sale y, cuando el Sol se pone para nosotros, pisan las huellas opuestas a nuestros pies. […] Por tanto, si se acepta para estos el nombre de antípodas en el sentido expresado, no hay duda de que ellos existen, porque en tiempos de Ptolomeo ya se conocía una longitud del mundo de 180 grados, por lo que es necesario que ya se conocieran los antípodas en aquel tiempo. Pero si se llama propiamente antípodas a los habitantes de la Tierra opuesta a nosotros, que distan el diámetro del mundo, las características de estos serán de esta naturaleza: tendrán las mismas latitudes, […] pero estarán bajo las partes directamente opuestas del mismo meridiano. Por lo tanto, si la latitud de uno es septentrional, la del otro será austral y se diferenciarán en longitud 180 grados. Habrá, por tanto, cuatro momentos del día: orto, mediodía, ocaso y medianoche, totalmente contrarios entre ellos. Igualmente, las cuatro estaciones serán totalmente contrarias y las sombras totalmente opuestas en las antípodas, que están fuera de los trópicos.” (Jerónimo Muñoz, Introducción a la Astronomía y la Geografía [traducción de V. Navarro, A. Pastor, E. Pastor], Valencia, Consell Valencià de Cultura, 2004, pág. 177).

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